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Arranca el juicio por el peor atentado antisemita en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial

El ataque de Halle, al este de Alemania, se produjo en un momento de resurgimiento del terrorismo de extrema derecha en el país. Stephan Balliet está acusado de haber cometido «un atentado contra ciudadanos y ciudadanas de confesión judía con una motivación antisemita, racista y xenófoba», según el acta de acusación.

Este martes 21 de julio se abre el juicio por el peor intento de atentado antisemita ocurrido en Alemania después del fin de la Segunda Guerra Mundial: el ataque a una sinagoga en pleno Yom Kipur, en octubre de 2019, en un contexto de resurgimiento de la amenaza de la extrema derecha.

El tribunal de Magdeburgo, en el este del país, ha previsto 18 días de audiencia para el juicio. Éste podría extenderse hasta octubre. El agresor está acusado de doble asesinato, intento de asesinato contra otras 9 personas e incitación al odio racial.

Podría ser castigado a cadena perpetua con una pena mínima de 15 años. Se trata de Stephan Balliet, un ultraderechista alemán declarado de 28 años. El día de la fiesta religiosa judía, aquel 9 de octubre, intentó penetrar en la sinagoga local de Halle, una pequeña localidad del este del país, en la que se encontraban 52 fieles.

El joven, vestido con atuendo militar, intentó entrar por la fuerza en el templo con cargas explosivas y armas de fuego, incluyendo un fusil fabricado con una impresora 3D. Pero, al no poder acceder al templo, disparó contra dos peatones.

El joven de cabeza rapada estaba aislado socialmente y había abandonado sus estudios. Adepto a las teorías conspiracionistas neonazis, vivía con su madre en un pueblo remoto de Sajonia y pasaba la mayor parte de su tiempo navegando en internet.

Intento de fuga

Balliet, en detención preventiva y muy vigilado, intentó escaparse de la cárcel a finales de mayo, provocando la indignación de la comunidad judía.

El ataque de Halle se produjo en un momento de resurgimiento del terrorismo de extrema derecha en el país. Hace un mes empezó otro juicio contra un simpatizante neonazi, sospechoso de haber matado a un político conservador que se había mostrado a favor de la acogida de migrantes en Alemania.

El pasado febrero, un hombre partidario de las teorías racistas y antisemitas mató a nueve personas de origen extranjero en Hanau, al este de Fráncfort.

Una tendencia que también salpicó al ejército y a la policía alemana, sacudidos por los escándalos de que algunos de sus miembros guardarían vínculos con la ultraderecha.

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